En un momento, ahora, recordé un cristal,
que brillaba como el agua de un lago en las mañanas,
cuando apenas se asoma el sol,
despeje mi mente,
blanca y transparente busqué estar para no ver más allá,
abrí las manos y aún estaba la mancha azul del marcador en mi palma izquierda,
me acosté con las manos sucias de ayer, olvidé quitarla.
Recuerdo haberme quedado dormida al sonido de una mosquito,
languidecía frente al asomo de una canción pasada,
sin nombre, sin fecha, sin días, ni noches, sonaba y alguien más tarareaba las letras.
No sé, si quizás hoy sea o no sea, o mañana será o no.
Pienso que estoy siendo redundante con cada paso que doy,
cada palabra que sale de mi boca y busca reacción,
a veces resuena en las paredes,
otras veces el silencio perturbador me acalla y no puedo seguir.
Movimientos de ballet, canciones de rock, palabras lanzadas al viento,
un respiro nada más.
El sonido de un camión en la autopista, la ambulancia está cerca,
hay gente bailando en el semáforo,
y yo canto al vals de las nubes que parecen estar más veloces que nunca.
Siempre, nunca, siempre, nunca, ahora, mañana, hoy, día siguiente, lunes, martes, fines de semana...
Ayer creo que cumplí años y supongo que comí torta,
aunque no recuerdo su sabor.